PAPAYA

Papaya

PAPAYA

En muy poco tiempo PAPAYA pasaron de ser una brillante promesa, con un single de vinilo de debut y su inesperada actuación en el Festival de Benicassim (FIB), a uno de los grupos emergentes del año, tras la publicación de “No me quiero enamorar”, su primer álbum, en octubre de 2015. Una fulgurante aparición refrendada con una larga lista de conciertos y un disco reconocido entre los mejores de aquel año por la crítica especializada, que les pusieron en boca de todo el mundo, para ser acreedores al título de grupo revelación del 2016 y una deslumbrante realidad en la actualidad.

Durante todo 2017 no han pararon de presentar su primer álbum por toda España, destacando su paso por festivales de renombre como Contempopranea, Sonorama Ribera, Santander Music Festival, Tomavistas, South Pop Festival y Autoplacer, entre otros, y han obtenido el reconocimiento con premios del prestigio de El Ojo Crítico de Música Moderna 2016 o el de grupo revelación nacional en los XI Premios Pop-Eye. Un año en el que PAPAYA han continuado la senda emprendida el pasado año, con presentaciones en salas y festivales de todo el país (BBK, WOMAD, Phe, etc…) y dieron su primer concierto fuera de España en el Instituto de Cervantes de Tetuán, al que seguro le seguirán mucho más. Pero lo más importante es que lo cierran por todo lo alto publicando en noviembre “¡Ay, mujer! EP”, el adelanto de “Corazón abierto”, su segundo álbum, que encabeza una canción que es todo un homenaje a la figura materna, al eterno femenino y un himno que reivindica a la mujer.

Lo que seguramente nadie podía imaginar al escuchar por primera vez “No me quiero enamorar” o quién haya descubierto a PAPAYA posteriormente con “¡Ay, mujer! EP” o con “Corazón abierto”, es una personalidad arrolladora que personifica Yanara Espinoza con un estilo que, además de tener como claros referentes el pop de los 80’, en especial el latinoamericano, la new wave, la música beat de los 60’, los ritmos exóticos y los arreglos orquestales de guateque, destaca fundamentalmente por ser elegante y sensual, jugando constantemente a la seducción y en el que cada canción es un encuentro, en un bar, en una cena, en una fiesta, en la calle, un cruce de miradas, un guiño, una sonrisa de soslayo.

En febrero de 2018 se publicó “Corazón abierto”, el segundo álbum de PAPAYA y la confirmación del proyecto liderado por Yanara Espinoza, fruto de un trabajo tenaz emprendido desde 2015 junto a sus dos compañeros de aventuras: Miguel Aguas y Sebastián Litmanovich. Un trabajo en el que PAPAYA demuestran el potencial que atesoran: un cóctel sonoro, exótico y clásico a la vez, en el que destaca una mezcla de estilos, aromas y sabores tan particular que lo distingue del resto y lo hace especial, diferente e inimitable. Desde el mismo título del disco “Corazón abierto” es una manera pasional de expresar un caudal embravecido de emociones, ritmos y experiencias en forma de canciones diversas pero en su conjunto con una arrebatadora personalidad propia. Resulta fascinante la facilidad con la que saltan del pop a la cumbia, de la balada al rock and roll, del folklore al dance, del son al country, atreviéndose con todo tipo de ritmos y arreglos, sin que la época o los ambientes limiten su radio de acción, sin perder un ápice de credibilidad y, sin embargo, reforzando su propia identidad canción a canción.

PAPAYA en la actualidad son el cuarteto compuesto por Yanara Espinoza (voz y guitarra), Miguel Aguas (bajo), Sebastián Litmanovich (teclados y guitarra) y Andrés Morillo (batería). Pero hasta llegar a esta formación titular el proyecto liderado por esta canaria de ascendencia chilena (también en Violeta Vil) ha pasado por varias fases. Yanara formó PAPAYA, junto a Miguel Aguas (compañero de aventuras en Violeta Vil y miembro de Jonston) para dar rienda suelta al desbordante caudal compositivo que atesora. Un repertorio variado y arriesgado, que a través de su voz oscura y andrógina y su personalísima (inconfundible) puesta en escena, suena y luce de una forma especial, capaz de atrapar y cautivar al más descreído de los mortales. Para ello se rodearon de contrastados músicos y espíritus afines de la escena indie, como Soledad (Le Parody) y Sebastián Litmanovich (Cineplexx), con quienes grabó las tres canciones que forman parte de “El rey de las camas” y gran parte de las incluidas en este “No me quiero enamorar”. Un disco mezclado y producido en la primavera de 2015 por el propio Sebastián, que se involucró en el proyecto como si fuera suyo, adaptando su manera de entender la música al estilo de PAPAYA y aportando a las canciones el gusto, la elegancia y la brillantez a las que nos tiene acostumbrados en Cineplexx.