GRISES

Grises

GRISES

Si existe un adjetivo que no defina la música de Grises es precisamente su propio nombre. Caracterizados por la riqueza cromática de su sonido, este quinteto de Zestoa (Gipuzkoa) ha encontrado la fórmula perfecta para mezclar esos sonidos ochenteros con matices pop rock actuales utilizando la electrónica como hilo conductor.

La banda, formada en 2009 por Eñaut Gaztañaga (voces y guitarras), Amancay Gaztañaga (coros), Alejandro Orbegozo (sintetizadores), Raúl Olaizola (bajo) y Antonio Diniz (batería), consigue con un sonido repleto de color y optimismo ponerte las pilas, engancharte desde la primera escucha.

 

Sus letras hablan de dudas, esperanzas, ganas de vivir y utilizan para ello ritmos pegadizos, bailables y acelerados que contagian de energía a todo aquel que les escucha. Su punto fuerte es el directo y han teloneado entre otros a We Are Standard, Macaco, Zenttric, Estereotypo o los canadienses The Hidden Cameras.

En 2011 publican su álbum debut titulado “El Hombre Bolígrafo”, con Origami Records. Un álbum en el que han huido de sonidos obvios y aburridos en busca de un concepto propio, dando salida a un puñado pistas que funcionarían en cualquier club de baile.

A comienzos de 2013 Grises editan su segundo trabajo, grabado y mezclado en los estudios Gaztain del propio Eñaut Gaztañaga, cantante y productor de la banda.. Bajo el título de “No Se Alarme Señora, Soy Soviético” se esconden diez temas de lo más energético que les confirman como una de las propuestas más interesantes del panorama indie nacional.

De peces y árboles es el quinto trabajo de estudio de Grises. Un álbum que llega de la mano de Hook Ediciones Musicales y que supone el paso a la autoedición del grupo por primera vez en su carrera. Un disco compuesto por once temas que recuperan el espíritu más puro de Grises. Así lo definen sus integrantes, quienes subrayan también que se trata de un trabajo “más guitarrero, crudo y directo” que su predecesor Erlo.

“Veníamos de una etapa más experimental y electrónica, pero poco a poco fue invadiéndonos la necesidad de volver a conectar con nuestras raíces, de empezar de nuevo, de crear algo desde cero, macerarlo poco a poco y sentirlo propio -explican-. Volvimos a encontrar y conectar con esa ilusión tan fuerte que tiene un grupo que comienza su viaje. Quitamos el polvo a los viejos discos que teníamos abandonados en las estanterías, y que tanto significaron en su momento en nuestras vidas, y durante todo este proceso fuimos componiendo desde el corazón, sabiendo cuál ha sido nuestra trayectoria, todo lo que significa Grises para nosotros y teniendo muy presente cuáles fueron nuestros deseos iniciales”.

Es, por tanto, un disco que supone una nueva e ilusionante etapa para el grupo. Con el que quieren sentir cerca a su público y volver a tocar en esas salas pequeñas que hacen al grupo sentirse vivo. Un trabajo con el que, sobre todo, quieren “hacer ruido y rugir”.